amaia Montero nuevo disco solista


Amaia Montero

Presente su nuevo álbum

El 18 de noviembre

se publica “Amaia Montero” , su primer álbum solista,

con 11 canciones compuestas por ella.

El 24 visitará Buenos Aires

en plan promocional de esta nueva producción

El 18 de noviembre de 2008 se publica el primer álbum solista de Amaia Montero. Justo un año después de anunciar su marcha de La Oreja de Van Gogh, dejando a la banda en pleno éxito, la cantante y compositora se lanza a una aventura en la que ha estado inmersa, 12 intensos y difíciles meses, en un trabajo de composición, producción y grabación, hasta llegar a Amaia Montero, el disco que marca su debut como solista. “Esto ha sido empezar de cero, madurar del golpe. He intentado hacer un disco honesto, por un impulso artístico de expresar lo que soy. Necesitaba seguir mi propio camino y me he arriesgado. Esto es lo que hay”, dice Amaia Montero de su álbum, que aparece tras diez años de éxitos ininterrumpidos con La Oreja de Van Gogh, y en el que se ha involucrado enteramente, desde la composición de todas las canciones hasta la elaboración de las primeras maquetas y la supervisión de todo el proceso de grabación y mezclas.

Un desarrollo creativo (“Hacer un disco y no estar pendiente del proceso es absurdo”, dice) que Amaia explica desde su embrión: “Toco la guitarra, tengo algunas nociones de piano y empecé a componer con estos dos instrumentos. Después incorporé la tecnología con un programa de ordenador. Me monté mi pequeño estudio casero y grababa al vuelo las ideas en un viejo aparato de cinta de cassette. Todo comenzó a salir de manera natural. Después trabajé con el ingeniero Bori Alarcón, que me conoce muy bien y siempre me ha comprendido y respetado. He grabado con él todas las maquetas. Hay momentos mágicos desde finales de 2007 hasta junio de 2008. En casa de mis padres, en Irún, no ha podido ser más casero. Rodeada de tranquilidad, de soledad, atravesando momentos difíciles...”.

Tras la grabación de estas primeras maquetas, Amaia Montero comenzó a desarrollar las canciones con el productor italiano Claudio Guidetti, reconocido por sus trabajos con Eros Ramazzotti, Angelo Branduardi, Laura Pausini, Francesco De Gregori, Gianni Morandi o Umberto Tozzi, entre otros artistas. “Claudio ha captado muy bien lo que quería, uniendo lo actual y lo tradicional, dando la importancia a las canciones, sin exceso de producción”, asegura Amaia, que ha estado a su lado durante todo el proceso: “Desde la primera decisión a la última estoy ahí. Lo que más me cuesta es expresar lo que he sentido, pero en la parte musical estoy como pez en el agua. Toda la responsabilidad es mía”.

Fueron semanas de trabajo de preproducción en Génova en las que Amaia Montero y Claudio Guidetti esbozaron el álbum. Después, en los estudios de Eros Ramazzotti en Milán se realizó la grabación del álbum con una banda base formada por el propio Claudio Guidetti (guitarras y teclados), Paolo Costa (bajo), Alfredo Golino (batería) y Fabio Moretti (guitarra solista). “Incluso Eros Ramazzotti toca la guitarra en una canción y también vino Bori para grabar la voz”, continúa Amaia. “Todo lo que he vivido en Italia es tan diferente de lo anterior... La libertad de sentirte tú. Nunca olvidaré este primer disco”.

Las mezclas y los últimos detalles de la grabación se realizaron en Henson Recording Studio de Los Angeles (Estados Unidos) y han estado a cargo de Mike Tacci, que ha trabajado con artistas como Thomas Dolby, Cheap Trick, Tori Amos, Metallica, Eros Ramazzotti o Diego Torres. Situados en el corazón de Hollywood, Henson Recording Studios fueron fundados por Charlie Chaplin en 1917 y por sus salas han pasado, entre otros muchos artistas, Phil Spector, Herb Alpert y Sergio Mendes en los 60; The Supremes, The Doors y Carole King en los 70; U2, The Police y Bruce Springsteen en los 80; The Rolling Stones, Soundgarden y Metallica en los 90 y Paul McCartney, Alicia Keys y Shakira en la primera década del nuevo siglo. “Allí están las huellas de Charles Chaplin”, dice Amaia. “Cuando llegamos y empezamos a meter coros... fue una experiencia impresionante. Continué aprendiendo como se hacen las cosas”.

El resultado de todo este proceso es Amaia Montero, el primer álbum solista de la artista donostiarra que se abre con su primer single Quiero ser. “Quiero ser una palabra serena y clara; quiero ser un alma libre de madrugada; quiero ser una emigrante de tu boca delirante, de deseos que una noche convertiste en mi dolor”, canta Amaia en un tema que comienza con cierto aire vintage en el dibujo de la guitarra española, arreglos sencillos y efectivos, con utilización de instrumentos atípicos como el autoarpa, un balanceo muy años 60 y magníficamente interpretada por Amaia, que afirma que la canción “habla de mí, de lo que sentiría si encontrase el amor de mi vida. Habla de lo que me gustaría en ese momento. Es una canción para la persona, una declaración de intenciones”.

El disco continúa con Mirando al mar (“Dime corazón, dime que es peor, ver como te vas o quedarme hasta el final”), un medio tiempo muy bien ambientado, con unos coros espectaculares y un estribillo contundente. Después, la canción 4’’ (“Ando buscando un amor que me diga que soy verdadera, ando buscando la forma de andar siempre a mi manera”) mezcla sentimientos y reafirmaciones personales a ritmo muy vivo, con otro estribillo rotundo que marca el carácter del tema. 407 (“El puerto se durmió esperando a que tú volvieras, los barcos de papel rompieron a llorar de pena, el mar se rebeló y te confió toda su fuerza”) es una canción que Amaia dedica a su padre y refleja el fuerte sentimiento familiar que impregna todo el álbum. “La fuerza, la estabilidad me la da mi familia. Ahí recupero mi esencia, y es una canción con los sentimientos a flor de piel”, dice Amaya de un tema en tiempo lento, sólido, marcado por acordes de piano, emocionado, íntimo y frágil.

Como un brindis a sus ex compañeros de La Oreja de Van Gogh, Tulipán (“Que siempre os echaré de menos, que lo demás son sólo cuentos. Siempre seréis mis cuatro ángeles y mientras viva lo recordaré”) es una canción marcada por la amistad, por la añoranza y el recuerdo. “Necesitaba explicar lo que sentía, el cariño que les tengo. Es un homenaje a todos los años vividos. La separación fue difícil y muy pensada. Lo que más me costó fue lo personal. Lo que queda es el cariño, el respeto después de lo que hemos vivido”, dice Amaya de una canción rotunda, de las más pegadizas y vivas del álbum. Después, Ni puedo ni quiero (“”Algunas veces recuerdo que vivo a plazos por sobrevivir, algunas veces me cuento que necesito un final feliz”) tiene un aire de rock fronterizo, con metales que huelen a México, una progresión dinámica y ambiente algo retro.

Te falta rock (“Si pudieras ver las alas de mi cuerpo, si pudieras dar mi vida al rock and roll, si pudieras ver el norte de mis sueños, si pudieras dar tu alma a mi razón”) es otra canción importante en el álbum, un medio tiempo original, con una melodía muy bien desarrollada y un crescendo impactante. Círculos (“Hoy me he visto caminando en círculos pequeñitos que no van a ninguna parte; hoy daría lo que fuera de mi vida por salir de esta mentira y entregarme a un mundo donde el amor se pierde solo en una esquina, y aún busco donde tú y yo perdimos la partida”) es una de las canciones trepidantes del disco, ejemplo del pop que ofrece Amaia Montero, con cambios en su desarrollo, imaginativa, inquieta, buscando fórmulas personales.

Llega la recta final del álbum y en La bahía del silencio (“Hoy te ríes de quien quiere disfrazar tu espíritu, tu estampa en una rubia tonta que no sabe qué es pensar”) Amaia se desnuda a ritmo de funk-pop enérgico en otra canción autobiográfica, rítmicamente introspectiva y cuyo título se inspira en un paraje italiano que refresca el olor a mar que impregna muchos temas del álbum. Te voy a decir una cosa (“Que no soy fácil lo sabes muy bien, que me has cosido las alas también, que sin tus manos no puedo vivir, que con tu calma consigo seguir”) está dedicada a su madre y recuerda en el ambiente retro a Quiero ser. Canción entrañable, con ambiente a aquella música de los 50 y 60 y una trompeta que aporta el toque latino. Y como cierre del álbum, Por toda una vida (“Hoy quiero jugar todo el partido, hoy renunciaré al tiempo perdido”) es otra canción de afirmación, la única que utiliza claramente programaciones, con un fuerte sentido rítmico y que resume el espíritu del disco: “Esta noche cantaré por toda una vida, esta noche olvidaré que estuve perdida”.

Son las 11 canciones del primer álbum de Amaia Montero. “Mi forma de escribir es directa, sencilla. Casi todo corazón. Al final son canciones, puras canciones. Es lo que me gusta” dice la artista, compositora de todos los temas y con todas las expectativas por delante. “Me importa la opinión de la gente que me importa. Me da fuerza para trabajar a gusto”, continúa antes de volver a señalar que el disco ha significado un “intenso proceso de aprendizaje, también de cosas de mí”. Ahora, con el proceso acabado, sólo queda esperar su publicación el 18 de noviembre. Después llegarán los conciertos en directo, que Amaia Montero espera con impaciencia: “No veo la hora de subirme al escenario. Es algo mágico. Tengo muchísimas ganas, todo es emocionante. El disco es muy guitarrero, elegante y la banda que tengo me da confianza”. Es el recomenzar de Amaia Montero.

  1. Comment by Anónimo on sábado, febrero 21, 2009 8:21:00 p. m.  

    amaia sos de verdad la numero uno en el mundo ...tus letras me hacen identificar mucho .de verdad sos y seras siempre una idola.stephanie.